En otro día en mi ociosidad me acordé que en la Universidad tuve uno de esos típicos compañeritos de diseño que querían hacer todo de manera “artística” y “conceptual”. O sea que hacía cada jalada extraña cuando podía, sin importar que el diseñito que creara tuviera algo que ver con la necesidad que se supone debería resolver (p. ej. una caja de cereal). Los que estudiaron diseño ya habrán identificado a éste tipo de personajes, que más bien se malviajaban por ir a La Esmeralda pero como no lo lograron se metieron a la carrera y no comprendieron dónde andaban y siempre tuvieron problemas por eso.
Nosotros vivimos en la concepción romántica del artista, a saber, un sujeto que vive en las más extremas y terribles condiciones, atormentado, desaliñado, genial y loco que se la pasa sufriendo por no poder crear hasta que un día tiene una chispa de inspiración, trabaja incansablemente sin comer ni dormir hasta que termina su obra. Luego con muchas dificultades la exhibe, recibe la crítica no siempre favorable, sufre por no ser comprendido y después de mucho tiempo alguien se da cuenta que sus creaciones son la gran cosa, lo presentan en todos lados y vive feliz (entre comillas) para siempre. En pocas palabra, hace lo que se le pega la gana y el mundo puede irse al diablo por no entenderlo.
Sin embargo después de haber leído e investigado sobre la historia del arte, he llegado a la conclusión que en realidad, ésta estampa que tenemos no es mas que algo bastante reciente y que durante muchos siglos los que llamamos “artistas” han desempeñado su labor impulsados más por el esfuerzo, la constancia y la dedicación, aparte de la necesidad monetaria, que por la llamada “inspiración”.
Tomemos de ejemplo a Miguel Ángel. El sujeto no pintó la Capilla Sixtina porque sintiera la imperiosa necesidad de hacerlo. Era su trabajo, su empleo, su chamba que alguien le había encargado, en éste caso la iglesia. Alguien le pagó para que decorara esa Bóveda; la manera en que lo hizo se puede leer de distintas maneras pero el resultado es tan monumental y hermoso que simplemente no podemos evitar admirar al hombre que creó tal escena.

Tomemos el caso de otro personaje que es el máximo ideal de artista considerado por Hollywood y los creadores de Bets Sellers: Leonardo Da Vinci ¿De qué vivía?¿De inventar artefactos que no servían o de despanzurrar cadáveres para ver qué tenían adentro? ¡Pues de hacer chambitas! Pintando para la Iglesia, haciendo retratos de los cortesanos que rodeaban a su patrón Ludovico Sforza o diseñando las fastuosas fiestas que éste daba de vez en cuando. Después se daba tiempo de hacer lo que le interesaba, pero mientras tanto a darle a la pintura, con la cual, hay que admitir, llegó a alturas insospechadas gracias a su talento.

Podría sacar más ejemplos, pero si estudiamos un rato a los pintores entre los siglos XVI al XVIII podemos encontrar una constante sin importar nacionalidad. Un pintor era un hombre al cual cierta entidad, ya sea un personaje o una institución -generalmente la Iglesia- le pagaba para producir una obra que le serviría para ser exhibida ante un público. Dicha obra transmitiría algún tipo de mensaje al expectador, ya que no se trataba de un objeto meramente decorativo de carácter anecdótico. Por ejemplo, la nueva y pujante burguesía de los Países Bajos le pagaba a alguien para retratar a los miembros de las corporaciones comerciales, vistiendo severos ropajes que daban cuenta de sus valores morales y religiosos, pero a la vez reflejando la riqueza de sus encajes, joyas y viviendas. No se quedaban conformes con preservar para la posteridad las facciones de sus integrantes, sino la importancia que ellos tenían para la sociedad en que vivían, expresada a través de la imagen.


O la Ilgesia española encargaba una gran obra donde se mostrara la grandiosidad y majestad de Dios y del Papa que era su emisario en la tierra, para que los que iban a los templos no sintieran la inquietud de escuchar las habladurías de los herejes protestantes.

En fin, que los pintores de aquellos tiempos eran hombres que se tomaban muy en serio su trabajo, sin importar de dónde fueran. Su labor era, como dijo Edison “90% transpiración, 10% inspiración”. Se les empleaba para resolver la necesidad de comunicación gráfica de sus “clientes”. ¿Les suena familiar?
¿Y en la Nueva España, qué pasaba? Eso lo veremos en nuestra próxima entrada.
jijijijijijiji
no olvides la variante donde el artista es reconocido despues de que muere pobre y solo, generalmente.
y de esos que se piensan que estan tocados por la mano del dios con innegable talento… que ya no mastiquen peyote, luego el talento que tienen se les arruina por eso
De hecho Miguel Ángel odiaba pintar, el quería ser escultor, pero le dijeron, “o pintas o pintas”.
Además me castra cuando dicen que ya no hay artistas como los de antes… pero claro, si antes les comenzaban a dar clases apenas pudieran tomar un pincel entonces para los 20 años ya eran bien pros.
Aunque debo admitir que siento debilidad por la imagen del artista atormentado y pobre diablo, sé que así no fueron y son las cosas. Muy interesante lo que nos dices, yo como diseñadora lo comprendo y también conocí a los especimenes que mencionas al inicio, incluso tuve profesores así. Anyway, espero la continuación!
ohh si recuerdo- y aprendo! XD- demasiado leyendo tus entradas. ahh pobres cuates..desde ese entonces existia el “pues ya que..total..a que venga otro wey y lo haga? mejor lo hago yo” jaja eso pense cuando leia XDDD
PD: soy s0ra
Joder, iba a decir lo mismo que La Mija xD. Eso es lo que más he visto yo en los artistas de la antigüedad.
Y cuando hablabas de Miguel Ángel no pude evitar pensar que tuvo que perder prácticamente toda la vista para poder hacer tal obra. Y tanto así como “su chamba” no era, básicamente si no lo hacía su “jefecito” podría arruinarle la vida con solo chasquear los dedos. O sea, el pobre wey fue condenado a vivir en un infierno en la tierra. Fue obligado a dedicar sus días y sus noches (difícil cuando no hay energía eléctrica) a terminar esa obra. Y me supongo que la gente es lo que más admira de esta, su ENORME tamaño y ENORME trabajo (porque, bueno, eso de mirar pinturas de mujeres con cuerpo de hombre…).
Y el comentario final que hiciste me hace pensar ¿Acaso fueron, a su muy particular forma, Diseñadores Gráficos? Digo, por aquello de pintar para comunicar una idea y conseguir la persuación (en el caso de la iglesia, por ej.). Me hubiera gustado en la carrera nos ideran historia del arte pero no solo de “ay miren a los artistas” sino enforcarlo presisamente a lo que hacemos nosotros.
En fin. Chida entrada. Espero la otra.
Ciertamente. Miguel Ángel decía que la pintura era de pobres diablos y la detestaba, si no mal recuerdo también por eso venían sus roces con Leonardo. Pero ni pex, las circunstancias lo obligaron a hacer cosas que no quería XD
Actualmente a Miguel Angel le habrian pedido licenciaturas para todo: escultura pintura etc y hasta una certificación
Jajajaja moonwarden tiene tantisisima razón.
Yo tuve la fortuna de tener una excelente clase de Historia del Arte cuando estudié animación, y nos enfocamos mucho en el perfil de los artistas no solo en sus obras
ay extraño esa clase.
Cruziiiiiitooo D: