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Archive for the ‘Personal’ Category

Un sueño raro.

No puedo dejar de escribir este sueño raro que tuve hace dos noches, siquiera para que luego en la posteridad me ría de su extrañeza.

Estaba en compañía de mis coworkers, conocidos y algunos compañeros de la universidad. Éramos un grupo nutrido que andaba por las calles de Los Ángeles , pero luego no sé porqué terminamos en el interior de un lujoso hotel estilo escandinavo, con muebles de madera diseñados con formas orgánicas, paredes blancas impecables, etc. En éste hotel había muchas piscinas de aguas termales azules donde se solazaban cientos de jóvenes escandinavos rubios con trajes de baño de rayitas rojas y blancas.

Mis acompañantes y yo les miramos, unos entraron, otros quisimos hacerlo pero no pudimos porque no sabíamos nadar. Yo sabía que éste hotel se encontraba cerca del pueblo natal de mi papá, así que me entraba la urgencia por salir a caminar, cosa que hice vestida con chamarra y acompañada por personas que no tenían rostro, o más bien su cara estaba borrosa como cuando quieren esconder la identidad de alguien.

Ya afuera en los hostiles llanos semi-desérticos helados cubiertos de palmitos, mi pequeño grupo se perdía. Nos subíamos a un Chevy azul o algo así, yo conducía tratando de encontrar el camino al pueblo de mi papá en medio de un escenario desolado apenas cubierto por algunas casas, hasta que me metía en un sendero de terracería que conducía hasta una especie de mina abandonada o más bien, una cantera.  De pronto sentía que no estaba bien andar por allí así que conduje torpemente hasta llegar a una casa. Allí un campesino me dijo cómo llegar al pueblo de mi papá, solamente tenía que montar un caballo que me llevaría con un burro, debía de subirme a éste animal para que me llevara al lugar que yo quería. Yo no tenía que hacer nada, sólo treparme.

Cuando monté el caballo, éste se desbocó y traté de guiarlo torpemente. Allí me desperté.

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Pues después de haber hecho todos los rituales necesarios, me encontraba finalmente ante el legendario examen, que tantos miles a lo largo de los años han calificado como extremadamente difícil, duro e  imposible de resolver.

La primera sección era de la matemáticas. En ella había ejercicios que claramente me recordaban los que yo había hecho en la secundaria y la preparatoria. Cosas como despejar, sistemas de ecuaciones con dos y tres incógnitas, trigonometría, hacer gráficas que acababan en parábolas e hipérboles, cálculo diferencial e integral, etc. Ejercicios en los que siempre saqué diez, sólo que ya me había olvidado cómo hacerlos, por lo que los omití.

Lo mismo me sucedió con los problemas de física. Claramente recordaba que en la preparatoria yo los habría contestado sabiéndome las fórmulas de memoria, pero después de tres años mi cerebro ya los había eliminado de su sistema, o al menos los había relegado a la parte más lejana de la cómoda más escondida de la habitación más oculta de mi materia gris.

En química y biología las cosas fueron un poco diferentes, porque no tenía idea de lo que me estaban preguntando en la primera y no me acordaba nada de la segunda, a excepción de qué era la ósmosis y un poco de genética.

Fue hasta que llegué a la parte de español que todo cambió. A partir de ese momento me puse a responder todas las preguntas sin dudar, porque eran bastante fáciles. Después de las analogías, la ortografía y la lectura de comprensión, seguimos con algo de literatura y luego pasé a las bienaventuradas  preguntas de historia y geografía, que al ser muy generales no presentaron grandes dificultades. También hubo una parte de filosofía, la cual versaba principalmente sobre ontología, que curiosamente era algo que estaba viendo en la UAM (quién sabe porqué).

Una vez respondidas estas cuestiones, regresé a lo que no había contestado y guiándome unas veces por seudorazonamientos lógicos, otras, medio acordándome de mis clases pasadas,  y las más dejándome llevar por el azar que me hablaba a través del “Tin marín de don pingüé” XD acompleté mi linda hoja de bolitas. Luego revisé las respuestas que sí me sabía, guardé mis cositas, me puse de pie y entregué mi examen. Creo que fui la primera o la segunda o a lo mucho la tercera. El que estaba cuidando me vio con algo de incredulidad, pero lo divertido eran las miradas de terror que me dirigieron mis demás compañeritos de odisea. Al retirarme  ellos sentían cómo el mundo se les venía encima, que su tiempo se agotaba, y sin duda de estarían imaginando que ya nada más faltaban como veinte minutos  para que los obligaran a regresar los cuadernillos, y ellos sin siquiera llevar la mitad de su examen. O tal vez les llegó la sensación de que yo era demasiado lista, mientras ellos eran muy tontos y por eso había sido de las primeras en salir. Pobres chicos, si supieran…

De regreso a casa me sentí de lo más despreocupada. Sinceramente no me cabía duda de que iba a pasar la prueba porque se me había hecho bien fácil. Tal vez le estaba dando demasiado crédito a ese examen, el que hice para entrar a la UAM era infinitamente más difícil, habían muchos problemas de lógica y razonamiento. Nunca olvidaré esa que decía “Si dos catarinas caminan en direcciones opuestas sobre lados opuestos de una banda de Moebius que mide x cm a una velocidad de x m/s ¿en qué punto de la banda y en cuánto tiempo se encontrarán?” y yo estuve fácil unos veinte minutos bien angustiada tratando de contestar esa maldita pregunta, llegando a dibujar a las catarinas a ver si me iluminaba. O el problema de las banderitas, o el del tinaco con un hoyo en el fondo, o el de las escuadras, o el de cuadrado-rectángulo-círculo-trapecio, y varios otros ejemplos más que fueron numerosos. Cuestionamientos que no tenían una fórmula ya establecida para ser resueltos mas que tu propia capacidad de raciocinio, a diferencia de lo que sucedía con éste examen de la UNAM, donde tan sólo te tenías que saber las fórmulas y cómo aplicarlas. Cualquiera que hubiera sido un alumno regular durante toda su vida y que hubiera estudiado en serio unos seis meses antes lo habría pasado, no es una cosa de genios sino de simple constancia. Obviamente esto funcionaría en un país con un sistema educativo eficiente donde los maestros de escuelas públicas no dieran sólo 4 ínfimas horas de clase ni los padres dejaran que Televisa educara a sus hijos, o donde el estado garantizara trabajos dignos y bien pagados para todos aunque tan sólo hubieran estudiado hasta la secundaria, para que los jóvenes no se precipitaran en manada a tratar de conseguir un lugar en una universidad pública cuya capacidad ha sido rebasada, con la idea de que tener una “licenciatura”  los va a sacar de pobres. Claro, en teoría.

Las semanas pasaron mientras yo era asediada por el morbo de vez en cuando. Al llegar el día consulté en internet y tal y como lo esperaba, había pasado. Para donde yo quería entrar se necesitaban 67 preguntas, habiendo yo obtenido la nada honrosa cantidad de 74.  En otras circunstancias me habría avergonzado, pero aquí no porque ahora tenía un lugar en la gloriosa UNAM sin siquiera haber estudiado. Yo creo que las preguntas de ontología fueron decisivas, finalmente por siete reactivos estaba dentro, y si no hubiera sabido algo de filosofía no las habría tenido.

Así fue como entré a la UNAM. Luego hice todos los trámites de rigor, hasta me vacunaron para la Hepatitis B, metí todos mis papeles, tuve mis primeras clases…y allí la puerca torció el rabo. Porque el Sistema de Universidad Abierta no era ABIERTA, sino que tenía que ir todos los viernes de 3 a 9 a que me atiborraran de información sin siquiera dejarme descansar un poquito. Era algo muy desgastante salir del servicio social o de la UAM AZC e ir hasta CU, tener 6 horas de clase con una de comida en una cafetería que por cierto, no cobra $2.50 por un almuerzo, y después  regresarme con toda la bola para llegar a mi casa a las 10…no estaba bien para mí. Aparte habían otros detallitos que no mencionaré, sólo que la UNAM y yo no funcionamos, aunque yo quiero y respeto mucho a la Máxima Casa de Estudios de nuestro país. De buena manera terminó nuestra relación…o no del todo, no me he salido completamente. Quién sabe…aún tengo 5 años para terminar O_O Además no deja de darme vueltas la idea de estudiar la Maestría en Historia del Arte en Estéticas, pero sí dudo con fuerza aventurarme a dar ese paso, si no me dan la beca no sé de qué viviré y aunque me apasiona el tema, presiento que el medio sería muy rígido para mí.

Esa fue mi narración acerca del romance de verano que tuvimos la UNAM  y yo. Es todo lo que tengo que decir al respecto, no me odien jajajaja.

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Pobres ilusos...Pobres ilusos…

Corría el feliz año de 2006. En esos tiempos yo me encontraba a disgusto en mi carrera de Diseño de la Comunicación Gráfica en la UAM AZC. Me sentía fuera de lugar, sentía que era no era mi vocación. Por eso cada vez que podía leía libros de historia e investigaba sobre diversos temas de lo mismo; era una manera de “escaparme” de la realidad que no me gustaba dando cauce a mis intereses naturales, ya que desde pequeña esta disciplina me interesaba mucho. Luego un día se me ocurrió que sería buena idea hacer una segunda licenciatura, precisamente en Historia. Según yo era una decisión pensada que ya no podía esperar más, tal era mi interés por aprender, por volcarme en ella (ajá), por cambiar de ambiente, de las computadoras, el youtube y los videojuegos a los libros, las bibliotecas y los documentos antiguos. Sentía que era allí a donde yo pertenecía.

Después de consultar brevemente la información disponible, la única alternativa que tenía era la Licenciatura en Historia en Sistema de Universidad Abierta (SUA) en la UNAM, con sede en la Facultad de Filosofía y Letras en C.U. El centro mismo de las humanidades de nuestro  país, o al menos esa fama tiene. No ocultaré que yo me encontraba emocionada porque era algo completamente diferente a donde estaba estudiando , y en cierta forma, más afin al modo de vida que había llevado hasta entonces, completamente ñoño-ratón-de-biblioteca.

Mis padres me apoyaron aunque permanecieron escépticos. Cuánta razón tenían XD.

Como correspondía, hice todos los trámites de rigor. No me pregunten cuáles fueron porque ya se me olvidaron. Sólo es importante destacar que llevé el proceso en tiempo y forma, con gran dedicación y constancia, entregando documentos, sacando ficha, leyendo las instrucciones en internet, etc. Lo único que no hice fue estudiar; no estudié NADA a pesar de haberme bajado la guía oficial y haberla checado varias veces. Siempre lo dejaba para después, argumentando que no iba a ser tan difícil agarrar un buen ritmo en cuanto me aplicara de veras. La cuestión es que así me la pasé hasta el sábado anterior a la fecha del examen, cuando decidí abrir un libro de física para cerrarlo diez minutos después, admitiendo que no iba a recordar en una semana lo que había olvidado con tanto empeño durante tres años.

Me tocó hacer la prueba un caluroso sábado no sé de qué mes, creo que a mediados de año, a un colegio particular que estaba hasta Taxqueña. Llegué con mis dos horas de anticipación a formarme junto a una larga barda, entreteniéndome mientras llegaba mi momento en dibujar monitos sobre un folleto de escuela patito para rechazados que me habían entregado.Como era de esperar el ambiente se mantenía muy activo, a mi lado jóvenes inocentes platicando con sus padres que los acompañaban, o con sus amigos que también iban a hacer el examen, situación que siempre me ha dado algo de repelús porque ¿qué no son capaces de hacer sus cosas sin la bola?; y en fin, muchos otros solitarios que meditaban sobre su incierto futuro. Agreguemos los vendedores de plumas, lápices, sacapuntas, gomas, fólders,  y repartidores de instituciones tipo  “SIMIuniversidades”  y tendremos el cuadro completo.

Al llegar la hora nos metieron a un salón decorado con recortes, abecedarios y demás parafernia educativa tipo escuela gringa. En ese momento todo mundo estaba en silencio, la tensión flotaba en el aire, yo observando despreocupadamente las caras de terror  de los adolescentes que me acompañaban, regocijándome en la tranquilidad que daba tener ya un lugar en una universidad pública (porque ni de chiste podríamos costear una particular). Claro que también sentí un ligero porcentaje de empatía; finalmente yo también había sufrido mucho en mi momento, había sudado frío y sentido que el mundo daba vueltas, mientras mis manos se congelaban y yo tragaba saliva. Ah, qué recuerdos.

Finalmente tuve en mi poder el cuadernillo y la hoja para rellenar bolitas. Finalmente pude constatar si el afamado examen de la UNAM era tan terrible, tan difícil, tan espantoso, tan endiablada, obscenamente complicado como mucha gente decía. El morbo por saberlo también había sido un motivo para enlistarme en todo ese proceso.

Y el examen era así…..

Mañana, no se pierdan la continuación de este valiosísimo post, donde les revelaré todo lo que ustedes quisieron saber acerca de la UNAM y yo, y claro, las respuestas del famoso examen.

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Porqué Mr. Darcy es el mejor hombre del UNIVERSO

Escrito Hoy a las 00:35 por sazuka

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Estaba muy aburrida esta noche de domingo de puente, así que para no ponerse EMO, mi cerebro ha decidido divagar por derroteros más agradables.

¿Quién es Mr. Darcy? Él es el protagonista masculino de la novela de Jane Austen, “Pride and Prejudice” (Orgullo y Prejuicio). No hablaré mucho de Jane Austen,sólo que es una muy famosa escritora británica que produjo seis novelas importantes a principios del siglo XIX. Lo que caracteriza a sus obras es la temática: mujeres pertenecientes a la clase media inglesa que sólo tienen una opción, el matrimonio, y su búsqueda de esposos. Aunque la autora presenta las situaciones por lo general en un tono semi-cómico y sarcástico, no por eso dejan de ser desesperadas, ya que en aquellas épocas quien no se casaba corría el peligro de terminar de arrimada en la casa de algún familiar más afortunado, viviendo de su caridad. Aparte de que corrían el peligro de perder “su honor” y eso las alienaba todavía más de la sociedad.

El problema que tienen la mayoría de las heroínas de Austen es que a pesar de que son jóvenes educadas, leídas y sensibles, no poseen grandes dotes o apellidos nobles que les permitan abrirse paso en un mundo de falsedades, banalidades e hipocresías. Es a través de muchas vicisitudes, malentendidos, problemas más o menos graves, que logran casarse con personajes no sólo ricos, sino también inteligentes, respetuosos, sensibles, heroicos, etc.

Pride and Prejudice es mi novela favorita. Su estilo es rápido y cómico, los chistes son ingeniosos, el argumento es más o menos interesante y sobre todo, los personajes son dignos de recordar. Allí está todo mundo: la muchacha guapa que todo mundo ama, la mamá histérica e ignorante, las hermanas resbalosas, la vecina histérica, el sujeto baboso, etc.

Todo comienza con la llegada a Netherfield del rico Mr. Bingley y un grupo de amigos. Esto pone sobre aviso a la familia Bennet, del vecino estate de Longbourn. Mr. Bennet, un gentleman local (gentleman, significando que era un personaje que posee tierras y por lo tanto no está en la necesidad de “trabajar” propiamente dicho, como los comerciantes) tiene cinco hijas, a las cuales no puede darles una dote decente ya que nunca se preocupó por conseguir más ganancias. Lo peor del asunto es que cuando él se muera, su propiedad pasará a manos de un primo lejano que las echará a todas de allí. Por eso que Mrs. Bennet, una mujer ignorante e histérica, que desconoce el significado de la paalabra discreción, hace todo lo posible para casar a sus hijas a cualquier costo.

Obviamente cuando Mr, Bingley llega, ella pone todas sus esperanzas en el pobre hombre, el cual es amistoso como un cachorrito. Él rápidamente se enamora de Jane, la mayor de las hermanas, que es dulce, bella y perfecta.

Bingley tiene un amigo llamado Mr. Darcy, que es el doble de rico que él, alto y guapo. Pero pronto es despreciado por la sociedad local, ya que es arisco, aislado y arrogante rozando la grosería. Sobre todo Elizabeth (Lizzy) la segunda de las Bennet le agarra un odio jarocho especial por ciertos comentarios hacia su persona que no fueron muy caballerosos. Este odio sólo va creciendo en sus siguientes encuentros, y es mutuo. Lizzy es una muchacha diferente a las demás, apasionada de los libros, un tanto impertinente y extremadamente ingeniosa, con inteligentes comentarios, defensora de sus opiniones, y de su familia (aunque esta sea de lo más disfuncional).

No los aburriré, el caso es que poco a poco el odioso Mr. Darcy se va transformando. A lo largo de la novela se descubren sus motivos, él mismo también va evolucionando, termina haciendo cosas realmente heroicas, todo por el amor que le tiene a Elizabeth, con quien al final se casa desafiando todas las convenciones sociales. Viven felices para siempre.

Ahora que ya están más familiarizados con el personaje, he aquí mis razones para considerarlo EL HOMBRE MÁS GUAPO DEL UNIVERSO.

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1.- Es alto, guapo, bien formado y rico. XD

2.-Es elegante y sobrio, además de culto. Tiene una enorme biblioteca en Pemberley, ya que le gusta la lectura.

3.- No nació con el don de la socialización, de sentirse a gusto con extraños. De hecho, detesta las reuniones sociales, que se le hacen de lo más insoportables ya que agregamos el factor de su riqueza, lo cual lo hace presa fácil de todas las señoritas ambiciosas y huecas que desean ser su esposa. No ha tenido más remedio que el de ponerse la máscara de frialdad arrogante para que lo dejen en paz.

4.- Es una persona introvertida, que prefiere reservarse sus propios pensamientos y sentimientos. El silencio es su mejor amigo.

5.- En compañía de gente de confianza, es una persona completamente diferente. Todo mundo atestigua que es alguien muy agradable, afectuoso, atento y entretenido.

6.- Se preocupa de ayudar a los pobres, débiles y necesitados sin esperar nada a cambio. Trata con especial cuidado a aquellos cuya situación es mucho más desafortunada. Sus sirvientes lo adoran por ser un buen señor.

7.- A pesar de lo que pudiera manifestar su exterior, es un hombre muy apasionado. Sólo que no puede manifestarlo con facilidad.

8.- Es capaz de arriesgar todo; reputación y vida con tal de proteger a los que él ama. Sin importarle a quién se lleve entre las patas, la felicidad, el bienestar de sus seres queridos es lo más importante para él.

9.- Nunca podrán encontrar nadie más leal, más noble y recto, caballeroso (en la práctica, cuando no se pone su máscara) que Mr. Darcy

Sin embargo, si fuera perfecto sería muuuy aburrido, aquí que también tenemos sus fallas:

1.- Como él mismo admitió, es un supremo egoísta en la práctica, aunque no en principios. Se le fue inculcada la lealtad a toda costa, pero sólo hacia aquellos a quienes quiere, por lo cual para él, toda la humanidad se puede ir al carajo. Un ejemplo muy claro es cómo se las arregló para separar (temporalmente) a Bingley de Jane, sin importarle un comino si esta interferencia hacía infeliz a la dama o a su amigo, aunque él dijera que lo hacía por su bien.

2.- Cree que únicamente lo que él piensa y cree es la única verdad sobre el Universo. Los demás son idiotas ante sus ojos.

3.- Se adhiere plenamente a los prejuicios sociales existentes, a pesar de que él mismo está consciente de la hipocresía de aquellos que lo rodean. Es muy cuadrado y no admitirá otra forma de pensar…eso, hasta que conoce a Elizabeth, a quien le debemos el cambio en su manera de ser, si bien el caballero siempre ha sido en el fondo buena persona.

4.- Se dice que él representa al “Orgullo” en el título del libro, ya que se encuentra plenamente consciente de su “superioridad” social y a la vez moral. Juzga y clasifica a todos aquellos que no actúan según lo que él considera es correcto, sin ponerse a pensar o comprender las causas que los hacen ser así. Asímismo no cree que esas personas valgan la pena o tengan alguna buena cualidad, una vez más, son bichos inmundos ante sus ojos. XD

5.- Es muy cuadrado. Dice que su buena opinión, una vez perdida, ha sido perdida para siempre. Su mundo se basa en buenos valores, pero es demasiado estricto al aplicarlos.

6.- Tiene los estándares muy altos (en todo),no sorprende que se aburra. Busca demasiadas cosas y personas perfectas, pero nunca las va a encontrar.

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En pocas palabras, Mr. Darcy es un antisocial como yo. Por eso me cae tan bien.

Lo malo (y bueno) es que él no existe en la vida real, así que por siempre podremos suspirar por un Mr. Darcy ¿Encontraré alguno así en mi vida? Lo dudo mucho. Y tampoco creo que conozca alguna vez a un Lizzo Bennet.

Ese que ven aquí es Colin Firth, quien interpretó a Mr. Darcy en la miniseria de la BBC en 1995. Hubo una película con Keira Knightley y un fulano en 2005, pero para mí Firth siempre será el único e inigualable Mr. Fitzwilliam Darcy of Derbyshire.

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La razón por la cual escribo esta entrada es que hoy no fui a trabajar gracias a otra molesta infección gastrointestinal. La diferencia es que ahora sí me sentía tan mal en la mañana, hasta con fiebre, como para abandonar mis deberes laborales.

Cabe destacar que desde hace unos cuantos meses me la paso enferma, quién sabe porqué será Yo creo que por el bajón emocional causado por gente idiota e irresponsable….

Pero mejor sigamos con esta emocionante historia. Los había dejado en que un triste y fatídico domingo de septiembre de 1995 estaba toda cianótica, sin poder respirar y llena de flemas.

A lo que procedió el doctor en esa ocasión fue a mandarme directamente al hospital, ya que no tenía otra salida. El que tuvieron que elegir mis padres porque no había de otra fue uno del ISSSTE. Ignoro si les caí bien a los de urgencias o de veras me vieron bien mal, con mis costillas todas hundidas al respirar, el hecho es que salté una enorme fila de enfermos que tan desesperanzados estaban de pasar pronto que ya se habían traído hasta las cobijas para pernoctar en el suelo de la sala.

Rápidamente me ingresaron y allí una enfermera gorda y nada agradable procedió a inyectarme el trasero con un líquido misterioso que dolió hasta los infiernos y me entumeció la pierna. Luego de ello procedieron a darme inhaloterapia.

Ahh, la inhaloterapia. Qué agradable sensación. Una mascarilla como las que salen en la tele despide un vapor cargado, creo yo, de medicamentos. Realmente se siente muy bien, el vapor es un alivio para los pulmones inflamados y llenos de flemas. Va bajando la hinchazón y hace que las mucosidades salgan . Es como si después de andar bajo el sol inclemente todo el día se dan un baño de agua tibia. Un gran alivio, en verdad.

Durante tres horas más o menos estuve sentada sin hacer nada. Cuando eso terminó yo pensé que hasta allí habría acabado mi aventura, pues no me sentía tan mal, que no es lo mismo que estar bien pero siquiera creía que era una situación “segura”. Sin embargo los doctores del ISSSTE no lo vieron así y nos salieron con la noticia de que debía quedarme para observación.

Como es natural, chillé un poco, no demasiado para empeorar mi estado. Me pusieron ese infame pedazo de tela que es quesque bata de hospital, me despedí de mis padres y entré a los desconocido.

Era una situación tenebrosa. En esa sección de urgencias sólo habíamos dos pacientes, un bebé y yo. No estaba todo iluminado, sólo la luz caía en las camas ocupadas, lo demás quedó en penumbras. Yo tenía conectado un monitor cardiaco para observar la taquicardia que obviamente los medicamentos habían causado, y un suero enterrado en la muñeca que introducía líquidos curativos.

Fácilmente estuve allí doce horas. Doctores con estudiantes iba y venían. En cierto momento me dio cosa, pedí ver a mi madre, y como no se pudo me puse a llorar. Unos jóvenes doctores se apiadaron de mí y fueron a sentarse conmigo a discutir de sus tonterías. No hicieron nada más, pero que estuvieran allí me calmó. Por eso pienso que nos encontramos con gente buena de vez en cuando.

A eso de la medianoche me avisaron que me subirían a piso. Me sacaron de ese oscuro calabozo y me llevaron a uno quinto o sexto piso, más iluminado, con sendas camas, mucha luz, relativamente más agradable que el primer recinto. Y esa noche tampoco dormí.

Habían varias complicaciones. La más importante era que por miedosa no había querido mover el brazo donde tenía el suero, pues en mi infantil mente creí que si lo hacía se saldría la aguja rompiendo la venita, con la sangre saliendo a borbotones y moriría. Pero por esa necedad el brazo se me entumió y tuve que moverlo, con todo el terror de mi corazón. La otra complicación fue que me pusieron oxígeno, con la mascarilla de nuevo, pero esta vez era oxígeno puro. Yo no sé porqué hay bares de oxígeno si es la cosa más molesta del mundo. Quema por donde pasa, mi nariz me dolía y terminé con la piel levantada alrededor de las fosas nasales y los labios. También estaba asustada de una niña de al lado quien tenía un monitor cardiaco más ruidoso que el mío, por lo cual yo infería que se iba a morir. Pero más miedo me daba un “Cuarto de aislamiento” que estaba al otro extremo del piso, pero que yo podía ver claramente. Allí había un niño como de dos años al cual sus padres lo atendían tapados de pies a cabeza. Supongo que tendría algún problema con su sistema inmunológico, sólo que en ese entonces yo pensaba que sufría de ébola o cosa contagiosa parecida, la cual eventualmente escaparía y nos mataría a todos.

Sí, eso es lo malo de que a los diez años veas noticieros en igual proporción que caricaturas.

La noche infernal cesó, yo no sé si me dormí. Lo siguiente que recuerdo es que me obligaron a bañarme, con todo y suero. Créanme. No es nada divertido. No por el suero. Por el ISSSTE.

No los asquearé con demasiados detalles. El baño del piso era grandote, con esos azulejos amarillo baño, oliendo a caño como debe de ser, pelos en el piso siempre húmedo, sin puertas que se pudieran cerrar para permitir algo de privacidad, papel de baño esparcido por allí, cero jabón o shampoo y pésima iluminación. Sin agua caliente, porque el agua helada es lo mejor para los enfermos. Me cae que los servicios de salud en este país están excelentes.

Luego de tan traumante experiencia me dejaron cambiar el pedazo de tela quesque bata por algo que me hubieran traído de la casa. Mi padre me compró una pijama morada de caballitos, a mí que lo que más me gustaban eran los caballos. Y así comenzaron mis dos días y medio en el hospital.

Fueron realmente tranquilos. En la tarde me quitaron el suero, con lo que ya pude descansar mentalmente. Tenía jornadas de sueño largas, desde las 7 de la noche o antes hasta las 9 o 10 de la mañana, con interrupciones para que me inyectaran una jeringota con un líquido color turquesa o me dieran jarabes, pastillas y grajeas. La comida de hospital era de lo más insípida que hay, tanto que ni ganas me daban de comerla. Jugo de papaya sin azúcar, qué asco.

Me aburría mucho, así que prefería dormir. En un área especial había una tele a color donde ponían caricaturas, por esas épocas Dragon Ball era nuevecita y todos los niños la veían, excepto yo, que sólo aceptaba animaciones soviéticas del Canal Once. Además entre los pacientitos del lugar estaban dos niñas con las cabezas rapadas. Mi madre me dijo que había escuchado que a esas niñas su madre las había golpeado tanto que por eso estaban allí. Ahora lo dudo, yo creo que tenían cáncer, pero en ese entonces más bien sentía que tenían alguna enfermedad contagiosa y mortal que si me les acercaba, me moría.

Así pasaron lunes,martes y medio miércoles cuando me dieron de alta. Lo primero que hicimos luego de salir fue visitar al doctor para que viera que todo estaba bien. Esa fue la primera y única vez que mi doctor, quien me conoce desde que era un cigoto, me dio una paleta. Una mísera Tutsi Pop que me supo a gloria, porque en el hospital pura comida sana y mi padre sólo me había podido contrabandear unos polvorones y un Boing de naranja.

Cuando estuve en casita tomé un bañó, comí como Dios manda y me eché a dormir más de doce horas. Fui despertada no por el canto de las aves, sino por uno de esos temblores fuertes que de vez en cuando se dejan sentir en Mexico City. Tuve bastante suerte de haber salido un día antes, quién sabe qué habría hecho en un sexto piso de un gran hospital.

Me tomé toda la semana libre y el lunes ñoñamente, de nuevo a la escuela.

Después de esta aventura mis crisis asmáticas se detuvieron. Desde entonces jamás me ha vuelto a dar nada de eso magnitud, aunque a veces he sentido cómo se me cierra el pecho pero nunca a esos niveles.

Poco tiempo más tarde mi madre me llevó a un chochero (otro más)que según había mejorado mucho a mi tío asmático. Lo primero que hizo fue mandarme chochos. No eran divertidos, pero tampoco odiosos. Me gustaban las bolitas de azúcar, lo que no me agradaba eran los líquidos que los contenían. Luego me mandó a hacer una vacuna para inyectarme en el brazo a una frecuencia brutal, diario o casi diario durante no se cuántos meses. Mi madre tuvo que aprender a inyectar, estuve así como un año. Hasta la fecha me duele si me abrazan muy fuerte ><

Después abandonamos al chochero. Y llegamos hasta el día de hoy. Mi alergia a la humedad hace que el clima de esta época del año sea particularmente dañino. La nube me puede provocar dolores de cabeza, cuerpo cortado, cansancio, sueño, malhumor. También catarro aunque es de ley que sólo me de en la mañana, cuando soy una gripe andante. A veces tengo tos y flemas, pero cuando eso pasa quiere decir que he tomado menos antihistamínicos de lo normal. Últimamente he tratado de ya no tomarlos, si de todos modos no me hacen nada para qué llenar mi cuerpo de cochinadas.

También puedo predecir el clima con tan sólo ver la nube y estimar qué tan mal me siento.

Como pueden ver mi vida no ha sido muy normal, pero hay gente a la que le ha ido peor. Gracias a Dios estas sólo son molestias menores. Aunque a veces sí me aburre que los externos se quejen de que “tienen gripa” o mi preferida “tienen sinusitis” cuando pues yo he vivido siempre así y ni se siente tan mal. O también me causa lanzar un suspiro cuando me preguntan “¿porqué tienes tanto sueño?”. Bueno, si supieran lo que es tener la cabeza de mocos lo entenderían.

Pero así le hacemos.

Con esto cierro mi ciclo de enfermedades y alergias. Tal vez un día hable acerca de mi intestino, quien es todo un caso aparte. Ni qué decir de mi sistema inmunológico. Pero para que no se aburran, un video clásico:

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Mi salud siempre ha sido deficiente. Nací por cesárea, tomé mi leche, lloré mucho y me alimenté con gusto. Todo parecía normal, feliz, hasta que a los siete meses casi me voy al diablo debido a un ataque de asma fulminante. No me morí pero sí quedé tocada para siempre.

A partir de ello el asma y las alergias me han acompañado. Antes de que sigamos, conviene manifestar que una alergia es cuando el sistema inmunológico se pone estúpido, con lo cual reacciona de forma exagerada ante un elemento ambiental que en las personas normales no causa mayor alboroto. Por ejemplo si una partícula de polvo entra al sistema no debería provocar reacción alguna; pero un cuerpo alérgico estornudará, se irritará, moqueará, etc.

Mi asma fue causada por factores ambientales.Cada vez que algo de polvo, polen, pelo de animal, humedad o aire frío entraban a mi sistema, los bronquios reaccionaban de más para protegerse: se hinchaban y llenaban de flemas.

Una simple lluvia o un aire frío podían desatarla. Sólo que a diferencia del asma “normal” fulminante, inmediata que vemos en la tele, la mía era un tanto “benigna” ya que si comenzaba a ponerme mal por la mañana, por la noche ya podría estar en MUY serios problemas si no se me administraba algún tratamiento. O sea que mis padres y el doctor tenían tiempo de sacarme de allí.

El inconveniente de esta modalidad era que yo podía estarme con flemas y capacidad pulmonar disminuída por horas, días o semanas. Temporadas enteras como el verano (las lluvias), el otoño (las hojas de los árboles) y el invierno (el frío) con lapsos pequeños entre ellas de relativo bienestar. La única época en la que era más o menos feliz era Semana Santa, con puro calor seco, sin las molestias del polen de la primavera o la lluvia de verano.

Amén de mi sempiterna semiasfixia, disfrutaba yo de los complementos de nariz tapada (tapada EN SERIO, como cuando tienes gripa y no entra nada de nada) , tos imparable, garganta inflamada y dolor de cabeza aderezado por la sinusitis crónica (que aún hoy padezco).

Antes de entrar al kindergarden tenía ya un buen récord de visitas a urgencias con mis amigos de inhaloterapia,inyecciones, vacunas y asquerosas medicinas. Recuerdo claramente como mi madre me daba una pastilla molida mezclada con miel porque a finales de los ochenta aún no inventaban tanto jarabe kids friendly.

Eso era como asqueroso.

Digo, un niño no tienen porqué saber escupir flemas en medio de la comida como si nada, o saber distinguir si dichas mucosidades indican el grando de infección basándose sólo en su color.

En fin, que cuando entré a la escuela nunca más volví a ir a inhaloterapia..o eso creía. Seguía con mis insuficiencias, crisis y medicinas pero puedo decir que tuve una vida más o menos normal, sólo molesta. Medio ahogándome iba a la escuela pero qué podía hacer. Nada, nein.

De todas maneras habían muchas cosas que me estaban vedadas, como tomar refrescos fríos, comer helados, andar en shorts y sandalias, mojarme bajo la lluvia o jugar destapada por la calle. Como dije, mi época gloriosa era la Semana Santa, cuando el calor era tal que los ánimos de mis bronquios se apaciguaban. Hasta la moquera y el dolor de cabeza se me calmaban.

Durante años mis padres peregrinaron de un doctor a otro, de un remedio a otro. Fuimos con médicos generales, alergólogos, homeópatas y hasta naturistas. Nada más nos faltó una limpia.

Y entonces, un 13 de septiembre de 1995 vino lo inevitable: caí en el hospital, de veritas.

Ya llevaba arrastrando una moderada crisis desde días antes. Luego le supliqué a mi madre que me dejara tomar refresco frío a pesar de ello. Me dejó porque según nosotras ya bien sabíamos cómo reaccionaba mi cuerpo, no creímos que fuera tan grave y además mi pobre madre por una vez quiso que yo fuera medio normal.

Triste error. No pude dormir en toda la noche porque no respiraba casi. Ya habíamos pasado muchas malas noches antes pero esto era algo nunca antes visto. Ni con un coctail de medicinas mejoré. A la mañana siguiente yo misma, que tan bien conocía y que tanto había aguantado quise que me llevaran al doctor.

Recuerdo que era domingo pero el doc fue al consultorio sólo por mí.Los aviones para el desfile del 16 estaban ensayando pero a mí me valía gorros. Ese sería el último desfile aéreo en muchos años. El doc confirmó lo que ya sabíamos: estaba jodida. Sólo tenía el 30% de mis pulmones.Mis uñas, labios y ojeras estaban azules. Se me marcaban todas las costillas. No había nada que hacer.

En fin, ahí le dejo porque ya va a ser muy larga la entrada, les va a dar más flojera que de costumbre. En la próxima, mi triste vida en el hospital. Que no fue para tanto.

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Qué será, será…

Ahora quiero hablar de una persona que se parece a mí, pero no es yo, ni siquiera vive en la ciudad, se llama Lisa S. o L. Simpson, como gusten.

Lisa S., al comenzar a trabajar, iba decentemente vestida. Nunca ha sido una persona muy arregladita, eso no le sale, pero cuando quiere trata de verse bien. Sobre todo cuando empieza en un nuevo lugar.

Paulatinamente las cosas se relajaron, L.Simpson se sometió a grandes cargas de trabajo, empezó a vestirse menos “chic” y más de flojera, hasta llegar al punto de ir con el pantalón más viejo, los tenis más feos y la t-shirt más cómoda.

Sin embargo Lisa S. se pasó de lanza el otro día:

Lisa S.

Nótese:

1- El fleco “emoso” no por convicción sino por decidia de cortarlo.
2.-Playera con caracteres griegos, ya que Lisa S. anda leyendo cosas de griegos. Tiene extrañas mangas que son un triste intento de evocar la época Porfiriana.
3.-Quesque SkinnyJeans, antes casi negros y ahora grises.
4.- Botas guindas del año antepasado.

Triste y desafortunada combinación. Todo porque Lisa S. ya no tenía más ropa limpia que no se planchara, ese fue el primer pantalón que vio y esas botas cubren sus pies del frío.

Cabe destacar que en ese autorretrato, Lisa S. salió más favorecida de lo que es.

Hay que aceptar que L.Simpson lo meditó un poco antes de salir a la calle “Si los que salen en Face Hunter, Style Bubble, Stockholm Street Style y Japan Street Style andan como quieren ¿porqué yo no?”

Creemos que a Lisa S. no le salió.

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Y bueno, en la próxima entrada, crónicas morbosas históricas, empezando por Maria Luisa de Orléans, sobrina de Luis XIV, quien casó con un rey retrasado, deforme e impotente. (Pobre)

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