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Archive for the ‘rant’ Category

Creo que todos estamos de acuerdo en que el RENAUT es un trámite inútil, una pérdida de tiempo que no va a ayudar a combatir la delincuncia y que en cambio presenta fallas de seguridad muy evidentes. Para registrar un teléfono solo se necesita mandar un mensaje con la CURP de la persona, quedando en el sistema que tal número es responsabilidad de dicho usuario.

Esto ha dado pie a que periodistas, ociosos y curiosos hayan registrado números a nombre de funcionarios del gobierno y celebridades, con el objeto de evidenciar las deficiencias  del RENAUT.

Sin embargo he leído en algunos blogs y en twitter que la gente ha considerado y de hecho HA utilizado la CURP de alguien más (un conocido, por ejemplo) para registrar su celular. Esto se me hace lamentable, estúpido y patético. Una cosa es que el gobierno sea un inepto, incapaz de implantar un control que proteja la información, y otra que los ciudadanos se aprovechen de este vacío para saltarse el orden.

Yo quisiera saber si esas creaturas, chistositas que andan robándole la identidad a otra persona, tienen idea de las consecuencias de sus actos. Porque nunca se sabe, imaginemos que pierden su teléfono o se lo roben, al no estar registrado a su nombre no hacen la denuncia correspondiente ni lo dan de baja, ese número es utilizado para cometer crímenes y terminan llevando a la cárcel -o de menos dándole un susto- al verdadero titular la CURP que tan graciosamente usurparon.¿Y quién termina sufriendo, ellos? ¡No! Ni siquiera les importa.

Y no estoy hablando de rateros o secuestradores, sino ejemplares clasemedieros que curiosamente justifican sus actos con el hartazgo que les produce la mala actuación del Gobierno Federal. Como Calderón es un inepto voy a hacer cualquier cosa que lo contraríe, así que para burlarme de él voy a robarme los datos de alguien más y le voy a jugar una broma al gobierno, ja, ja, ja, qué chistosito, listo y chingón soy.

Yo me pregunto si conocen algo que se llama “empatía”. ¿Les gustaría que les hicieran eso?¿Que un día lleguen a molestarlos por un crimen que no cometieron, solo porque por allí a algún enojadito y revolucionario con causa se le ocurrió la ingeniosísima idea de obtener su CURP de la página de SEGOB y registrar un teléfono, sin su consentimiento?

Luego se sorprenden por que les clonan la tarjeta de crédito, los extorsionan o los asaltan. De inmediato extienden su dedo flamígero, despotrican contra la lentitud y corrupción de las autoridades (que no les niego)exigen justicia, reclaman sus derechos. Pero se olvidan de sus obligaciones, esas que tenemos no ya con el estado, sino con la sociedad y con el prójimo: no hagas a otros lo que no quisieras que te hagan a tí.

Me parece bien que se opongan a la medida, si no quieren cumplir no lo hagan, no pasa de que se queden sin servicio y tengan que comprar otro teléfono. Excelente que sean críticos del gobierno y exijan calidad y honestidad. Lo que no se vale es que jodan a otro con el pretexto de que “están enojados” y hagan cosas que podrían afectar a alguien más sin importar las consecuencias.

No se hagan, eso es de patanes.

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Bi#FAILtenario

” Sólo protegemos lo que amamos, sólo amamos lo que conocemos, y sólo conocemos lo que entendemos”


El “Arco Bicentenario” que de arco no tiene mucho

Me encontraba yo sentada en un trolebús  del Corredor Cero Emisiones, observando el movimiento de las calles, cuando llamó mi atención de entre el tráfico un camioncito rotulado completamente con contenido alusivo a los Festejos del Bicentenario. Se leían frases como “Orgulloso ser ser mexicano”, “Date de ALTA al número fulanito”, etc. El vehículo, al parecer vende artículos  del 2010. Al llegar a Av. Hidalgo se dio la vuelta y desapareció.

No pude evitar sentir una especie de tristeza mezclada con lástima. No creo que eso fuera lo que los organizadores quisieran haber provocado. Pero cómo no deprimirse cuando una lee las frases optimistas, ve la foto de la bandera ondeando, fotos de niños indígenas felices, y luego se acuerda de todos los problemas que actualmente enfrentamos en nuestro país.

Pero volvamos a los “Festejos”, que es lo que me ocupa en ésta entrada. He de admitir que me tienen decepcionada, y les voy a decir porqué.

En el año de 1910, el gobierno encabezado por Porfirio Díaz tuvo la oportunidad de mostrar al mundo su proyecto de Nación. México era, después de un siglo del inicio de su Guerra de Independencia,  ya no un país donde de un día para otro habían asonadas militares, golpes de estado, revoluciones, contrarrevoluciones, fusilamientos, pronunciamientos e invasiones extranjeras. La mano de hierro del oaxaqueño había logrado pacificar la nación, logrando un crecimiento económico sin precedentes. Se tendieron miles de km de vías ferroviarias, se abrieron fábricas, se levantaron innumerables construcciones. México se enfilaba hacia el progreso, gracias al orden establecido por Díaz, sostenido por decisiones autoritarias, explotación de los más pobres y sangre derramada de los opositores.

Pero eso al presidente lo tenía sin cuidado. Sus objetivos eran claros, y su discurso era directo. Los Festejos del Centenario estaba enfilados para hacerlo parecer a él como el nuevo padre de la Patria, aquel que había  terminado con la violencia y lo había conducido por el camino de la modernidad.

Para demostrarlo, se inauguraron muchas edificaciones, en la capital y en los estados. Varias de ellas se han vuelto parte de nuestro paisaje urbano,como la Columna de la Independencia, símbolo muy querido de nuestra ciudad, y tan bien cimentado que todo el Distrito Federal se hunde mientras que ella permanece en su sitio. El Palacio de Bellas Artes,que sólo pudo ser concluído hasta 1934, sin embargo su construcción se inició durante el Porfiriato. Incluso se proyectó un magnífico nuevo Palacio Legislativo, que al final no se hizo por falta de recursos, pero que sin duda hubiera sido mucho mejor que el Monumento a la Revolución que se erigió en su lugar.

Hubieron muchos actos conmemorativos, bailes, recepciones con representantes extranjeros, conciertos y espectáculos públicos. Se realizó un desfile donde se hizo un repaso de toda la historia de México, incluyendo sujetos disfrazados de Moctezuma, Cortés, Hidalgo e Iturbide. Hasta se iluminaron los edificios del centro, cosa nunca antes vista. Porfirio Díaz y sus allegados querían dar un mensaje, y a cien años se nos muestra muy claro.

El proyecto de Palacio Legislativo

La catedral iluminada

Y para el 2010 ¿qué? ¿Cuál es el discurso oficial? ¿Qué nos quiere decir el gobierno? No hay una línea clara que es la que tiene que proporcionarnos el estado. Los Festejos me parecen flojos, difusos, raros, sin sustancia. Bien que estemos orgullosos, pero ¿porqué?

Son tiempos difíciles, la economía anda mal, la inseguridad está peor que nunca en muchos años, la sociedad se encuentra polarizada y el cambio climático nos comienza a golpear. Condiciones duras, aunque no tanto para iniciar una Revolución, como los ociosos dicen. ¿Cómo hacerle con una ciudadanía apática, quejosa, llorona y enojada?¿Qué decirle aparte de palabras bonitas?¿Qué hacer para que se “alegren” por el Bicentenario y el Centenario?¿Para que no prefieran huir hacia otra parte del mundo donde vivirán de lavar excusados?

Se van a hacer espectáculos y cosas bonitas, programas de tele, series y alguna cosa muy vistosas en el Zócalo. Pero cuando eso acabe seguiremos en las mismas. La misma ignorancia histórica de lo que somos, lo cual inevitablemente conduce al hoyo al que nos enfilamos.

El Bicentenario hubiera sido una magnífica oportunidad para educar a la gente. Lograr entrar en su conciencia para limpiarla de esa historia oficial, maniquea, extrema, corrosiva y dañina que fomenta el rencor, la autocompasión y el amor por la miseria (los españoles malos, los gringos malos, los ricos malos, los pobres buenos). Hacerles entender que los sucesos que nos marcaron tienen un contexto previo, el cual explica su desarrollo. Que no todo es blanco o negro, o que sólo hay héroes inmaculados y villanos malévolos.

Sólo a través del conocimiento nos podemos deshacer de prejuicios que nos evitan crecer, que no nos dejan ser libres en pensamiento y acción.Es gracias al saber que entendemos lo que somos y logramos aceptarlo. Cuando la gente común y corriente comprenda  que las pirámides son más que piedritas encimadas, que una iglesia virreinal fue construída por manos indígenas que años antes hubieran tallado ídolos aztecas,o que al comerse una tortilla están repitiendo un acto de más de 30 siglos, yo creo que entonces las cosas van a cambiar.

Y no sólo me refiero a historia. ¿Qué no ven los ríos, los mares, las montañas, los volcanes, los desiertos? La nacionalidad es un evento fortuito, pero contemplar la majestad de la naturaleza forma un vínculo permanente con la tierra en la que nacemos y crecemos. Claro que cómo va alguien a querer un bosque cuando ni siquiera sabe que existe.  O peor aún, cómo se va a enterar si ni siquiera le interesa, si prefiere ver el Muévete o escuchar reggaeton, o quejarse de todo (como esas personas tan útiles a la patria,  los analistas y los intelectuales).

Yo opino que esa debía de haber sido la obligación de la Comisión Organizadora. Lograr despertar el interés, la curiosidad por México. No tanto contratar  a un extranjero para que haga un espectáculo, o levantar un portal lleno de datos (aunque se agradece). Lo primero se olvida, lo segundo no alcanza a todos.  Las mesas como Discutamos México son una buena idea, pero ¿a un ama de casa le va a interesar que hablen de gente que vivió hace mucho?

Pero no fue así. Sí hay eventos que me llaman la atención, pero ninguno por el cual faltaría al trabajo. Lástima por José Manuel Villalpando, el Presidente de la misma, me cae bien ya que gracias a sus intervenciones en la radio le tomé un gran gusto a la historia. Pero eso no quiere decir que sepa ejercer presupuestos inteligentemente, o a lo mejor no lo dejan.

Lo que pudo haber sido una gran oportunidad para dejarle algo a las próximas generaciones, aparte de una enorme fiesta, se pierde. Por desgracia a éste paso lo que tendremos será un “Arco Bicentenario” amorfo que ni siquiera han empezado a construir y un camioncito que venda tarjetitas de los héroes de la Independencia y la Revolución.

Igual yo lo hubiera hecho peor, sólo digo…

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Ya estuvo bueno

La verdad yo pensé que estaba amargada…hasta que conocí Twitter. Si usan este servicio de microblogging se habrán dado cuenta de la avalancha de twitts negativos al respecto de este 15 de septiembre. Que no hay nada que celebrar, que el país está hecho un asco, que pura mercadotecnia, que hay que darle la espalda a nuestros gobernantes, que hay que mentársela a Calderón, que México no tiene nada de bueno, que los impuestos, que la madre que los parió, etc.

Antes esto solo puedo decir que pues qué flojera, llega un momento que empiezo a leer dichos comentarios y…me da flojera. O sea ¿qué no tienen algo más que decir?¿Hacen algo para cambiar las cosas o sólo  twittean desde su comodidad de niños de clase media-alta? Decir insultos es liberador pero cuando eso pasa a cada momento se vuelve repetitivo, pierde el sentido y te da una muy mala imagen. ¿Ustedes creen que el verdadero “pueblo” se la piensa tanto? No, el verdadero pueblo que quesque les importa tanto está más ocupado en comer y luego celebrar.

Nuestro país tiene muchos problemas, pero tiene cosas buenas, y aunque yo también reniegue de aquí, lo quiero y estaré con él en las buenas y en las malas. Los que dicen lo contrario pero no se pueden salir de aquí deben sufrir mucho, pobrecitos. Supongo que no son tan chingones como se creen, de otra manera ya estarían ganando los millones en Silicon Valley.

En fin. Yo veo esta situación de crisis como algo bueno. El momento en que podemos cambiar definitivamente porque no tenemos de otra. Creo que nuestro problema es que el pasado es un grillete muy pesado que no nos deja avanzar. No podemos modernizar PEMEX porque “EL PETRÓLEO ES NUESTRO CHINGADA MADRE” nomás por lo que pasó hace 80 años.  No puede el gobierno darle de madrazos a una bola de pelagatos que están bloqueando la calle porque tiene miedo a ser etiquetado como represor gracias a lo que pasó en el 68. Se ve con desconfianza hacer negocios con los gringos o los españoles por ondas de hace más de cien años. Y mientras la India y Brasil y China pactan con sus antiguos “conquistadores” y avanzan poco a poco, viendo hacia el futuro, México se estanca en su propio lodo, regodéandose en el placer de la flagelación, porque entre peor te vaya y te trate mal la vida y te pasen miles de desgracias, más pretextos para que los otros se compadezcan de tí, y sobre todo tú mismo tengas razones para justificar el no haber hecho muchas cosas con tu vida.

Yo creo que ya estuvo bueno. Este país está contaminado, colapsado económicamente, lleno de ratas que se comen sus entrañas. Este México no es el que quisimos ser, no es el México que se prometía en los libros de texto, avanzado, civilizado, de primer mundo. No lo es y hay que aceptarlo. Hay que llorar ese país que nunca pudimos ser, para poder aceptar, comprender el México que somos, el que nos tocó cambiar a los que estamos ahora. No hay que olvidar el pasado, pero ya no hay que permitir que nos lastime e impida avanzar, tiene que dejar de ser una loza muy pesada, hay que dejar de vivir en el pasado, aceptar el presente y planear el futuro. Si no, dentro de treinta años estaremos haciendo lo mismo: sentadotes en un sillón renegando de los chinos que nos explotan.

¡Viva México!

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Nunca he sido una persona que crea en cualquier asunto relacionado con milagros, apariciones, santitos y demás cosas. Desde pequeña mi educación, residuo del pasado comunista-light de mis padres me inculcó un gran escepticismo hacia todo ese tipo de cosas. Es más, incluso de más joven yo detestaba enormemente aglomeraciones de gente acudiendo a pedirle a X o Y entidad celestial milagros de todo tipo. Hasta dicen que cuando tenía la tierna edad de 6 o 7 años hice un dibujo del cura Hidalgo con su estandarte que decía QUE NO VIVA LA VIRGEN DE GUADALUPE

El hecho es que simple y sencillamente no me gustan ni las peregrinaciones, ni las procesiones, ni las  misas multitudinarias. Si no me gusta mucha gente en un mismo lugar, mucho menos eventos donde hay miles de personas reunidas por una causa que considero absurda.

Desde hace algunos años, por cuestiones de trabajo, tengo que pasar diario por el centro y más específicamente por el Metro Hidalgo. ¿Y qué templo está a las afueras de dicha estación? Adivinaron, el de San Hipólito, mejor conocido por ser de los principales donde se ejerce el culto a San Judas Tadeo, el santo de las causas imposibles, que usa una túnica blanca con verde y tiene una flamita sobre la cabeza cual Pokemón.Quesque es muy milagroso y no se que, el hecho es que es harto popular por estos lares.

Por si no lo sabían el 28  de cada mes es SU DÍA (¿conocen a un santo que tuviera tantos días al año? ese compa de veras debe ser bueno en su chamba) y cuando eso pasa, torrentes de personas de no muy confiable apariencia se lanzan hacia la pobre iglesia barroca cargando imágenes de distintos tamaños, atascadas de escapularios, cuentitas de colores, rosas y demás. Generalmente son jóvenes a los que denominaré “fans” porque visten playeras negras con el dibujito de Judas que además exhiben la oración correspondiente. Y en no pocos casos de ellos puedo decir que me daría miedo encontrármelos en una calle oscura en la noche, esas caras se cargan. Supongo que entre ellos debe haber raterillos y criminales de verdad, y  sus culpas han de ser directamente proporcionales al tamaño del San Judas que llevan cargando, algunos de ellos de escala casi natural.

Digamos que no me gustan esas multitudes, digamos que no me gustan esos ritos, digamos que no me agrada esa multitud en particular y el desmadre que causan en todos los medios de transportes de la región, entre los cuales se encuentra el Metro, noble limosina naranja que yo utilizo.

Pues resulta que este pasado martes llovía a cántaros, yo bajé en Hidalgo en la línea azul. Dada mi experiencia previa yo sabía que en transbordo a la línea verde, dirección Indios Verdes, iba a estar del vómito, cosa que se confirmó. Así que decidí tomar la ruta habitual, que es salirme del metro y abordar la pecera que me deja en mi casa. Alli empezó mi pequeño infierno, pues resulta que en mi gran inteligencia había olvidado que ese día se pone un horrendo tianguis garnachero frente al Templo de San Judas, desplazando a las peseras hasta un lugar indeterminado  que en medio de la lluvia, el aire y la multitud nunca pude divisar.

Verme contrariada casi me hace chillar de la desesperación. No podía regresar al Metro porque la bola de gente y vendedores de rosarios me tapaban la entrada, quise llegar hacia Reforma pero antes me tardé más de diez minutos en recorrer como 20 metros de terreno tapizado de puestos ambulantes de comida, basura, gente mojada, yo pisando charcos inmundos hechos de una mezcla de agua de lluvia ácida y fluidos de origen indeterminado con mis pobres lindos flats del Palacio de Hierro que tanto quiero, el líquido radioactivo empapando mis pies.

Al llegar a Reforma le pregunté a un Poli si sabía donde salían las peseras para mi casa, pero obviamente no sabía. Me tuve que subir a una que se fuera hasta La Villa, llena hasta las cachas de Fans From Hell de San Juditas con sus respectivas figuras de yeso, incluyendo un adolescente que llevaba una más grande que sí mismo (el chofer debió haberle cobrado pasaje también, IMHO). Yo mojada y de malas me mareaba por el aire encerrado del vehículo, maldiciendo a los mil demonios y santos de este país. Afortunadamente el trayecto no fue tan largo o de lo contrario sí me hubiera vomitado.

Cuando llegué a La Villa seguia lloviendo horriblemente. Mi paraguas chino extra chafa se deshacía con el aire, volví a pisar más asquerosos charcos provenientes de los puestos que rodeaban al metro hasta llegar a la entrada del mismo. Finalmente conseguí meterme al vagón deliciosamente vacío y pude llegar a mi casa, donde procedí a lavarme los pies esperando no haber contraído una nueva variedad de ÉBOLA JUDAISANO o a ver que.

Esa misma noche se murió mi PC, aunque después revivió. Conclusión: San Judas me odia. u_u

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Si en el futuro los rubicundos e ingenuos niños me preguntan “Oh decrépita anciana ¿cómo era la vida allá por el 2009?” yo les responderé que viví en el Sexenio del CHALE. ¿Y porqué lo nombré así, en honor a tan afamada palabra? Bueno, que levante la mano quién no ha dicho CHALE nada más viendo las portadas de cualquier periódico impreso, leyendo alguna noticia en internet o escuchando la radio. Las cosas están tan feas que CHALE es lo menos que llegamos a pensar.

De todos modos, éstas son mis razones para nombrar a éste Sexenio, el Sexenio del CHALE:

1.”Es la economía, estúpido”. Yo sé que el presidente Calderón no tiene la culpa de la crisis económica mundial que se avecinó. Pero bueno, por allí analistas y gentes sesudas dicen que la política económica del gobierno no está surtiendo efecto, otros dicen que se reaccionó tarde ante la situación, y otros que es una conspiración mundia blablabla. Tal vez don Carstens no actuó con la rapidez o la competencia que su puesto merecía, cosa que sorprendería ya que ocupó un alto puesto en el FMI y se educó en la Universidad de Chicago.

No comparto esa idea paranoica setentera tercermundista de que se están robando el dinero. Pienso en algo peor, que es que simplemente la gente que está en esos grandes puestos es medio inepta o campechana. Aunque ésta es sólo una opinión emitida al aire porque yo no sé absolutamente nada de macroeconomía; tal vez sí lo están haciendo bien pero como es costumbre quejarse de lo que uno desconoce , yo también lo hago. Mas incluso si su desempeño va por el camino correcto llego a la conclusión de que estamos bien fregados.CHALE

2. No hay empleos. Llevo ya un rato buscando chamba sin encontrarla. Las ofertas sí han disminuido aunque no tanto como pensaba; lo que sí es que los hambreados peleándonos por una vacante somos muchísimos más por lo que el porcentaje de probabilidad de quedarme con un puesto  ha disminuído. Éste no ha sido precisamente el Sexenio del trabajo, y ni se ve cuándo mejorará la cosa.CHALE

3. Narco War.Todos estaremos de acuerdo que ya era necesario ponerle un hasta aquí a esos delincuentes (a menos que tú seas un narco), sólo que para estos días lo único que hay de cierto es que esta Guerra es una GUERRA de verdad. Todos los días tenemos noticias de no se cuántos detenidos que supuestamente eran los meros meros de alguna organización delictiva. De decomisos gigantescos. Pero también de encajuelados, descabezados, ejecutados, balaceras, muertitos a diestra y siniestra. Personalmente yo ya tengo terror de viajar a algunos estados, andar por carreteras desoladas o pasar cerca de algún soldado o Policía Federal. Lo que parece es que al Preciso se le acabaron las ideas y se dedica a mandar a soldados a diestra y siniestra, como carne de cañón, cuando lo que se debería hacer es labor de inteligencia, de infiltración, operaciones encubiertas muy bien planeadas. A éste paso se va a acabar el Ejército (o se van a hartar) y patitas pa que las quiero.

Es triste pensar que la única organización -institución no podemos llamarla- cuyas partes están perfectamente bien coordinadas y organizadas, sin importar quién sea el jefe, es el narco. CHALE.

Dentro de éste rubro también debería incluir al crimen organizado. Ambos nos revelan lo corruptos que somos y lo descompuesta que está nuestra sociedad, pero mejor ya le paro porque ésto sí está traumante. Todo ésto nos lleva a pensar que tristemente ya no estamos seguros ni en nuestra casa, que son los criminales los que dictan cuánto debemos ganar, por dónde podemos pasar y en quién podemos confiar. CHALE.

4. Los partidos políticos. Sean quienes sean, los miembros de nuestros HDP Partidos Políticos sólo piensan en ellos, ellos y ellos. Seguro por allí debe haber un idealista que quiere cambiar las cosas, pero los otros grillos profesionales se los comen. Tener un Partido político es un negocio, si tu corriente no es la primordial no importa ya que seguirás teniendo ganancia. ¿Para qué inventar propuestas reales o siquiera pretender que importa la gente, si el gobierno los mantiene? Y como sus diputadillos y senadorcillos son los que hacen las leyes, seguro jamás harán una que les quite presupuesto o poder. Sería meterse autogol. CHALE.

5. Los góbers. Sin palabras, son caciques enormes que les vale un queso la población que “gobiernan”, y sólo andan pensando en “La Grande” a ver si se les cumple. Aparte son todos antipáticos,  se creen bellos e inteligentes, además de que practican esos arcaicos mecanismos de los acarreados y otras cosas (ejem Peña Nieto). Acá incluyo al Carnal Marcelo Ebrard, Mayor de la Ciudad de México.

6. El PEJE. Durante años hemos tenido que aguantar a este personaje, quien junto con su puñado de seguidores fieros y sordos recrean un MiniReich Región 4. Me irritan su discurso de los setentas, su actitud provocadora, sus delirios de grandeza, su Gobierno Legítimo que nadie pela, sus acciones violentas dignísimas ya ni de un país bananero, y el hecho de que se financíe todo esto con gobierno público. Y no se ve cercano el día en que  por gracia del universo se abra una grieta debajo de sus pies que se lo trague para siempre. Lo peor del caso es que éste tipo no existiría si no hubieran tanta ignorancia y pobreza. CHALE

7. La influenza. Pues el evento es tan reciente que todo mundo sabe a dónde voy, así que podemos repetir juntos: CHALE. CHALE y DOBLE CHALE.

8. El Presidente sale en la tele hasta para decir que ya salieron las tortillas. En lo personal a mí no me cae mal el Preciso, pero cada vez que veo que todos los canales lo transmiten dando algún mensaje, me da terror de que vaya a decir algo feo, como que ya nos fuimos al cuerno. Sin mencionar que me fastidia que siempre diga “hay que crear consensos”. COMO ODIO ESA FRASE. CHALE.

9. La selección mexicana. Bueno, sí, disfruto con placer cuando el equipo verde pierde contra Estados Unidos porque los gringos me caen bien. ¿Porqué? Porque serán unos palos sin gracia, pero son constantes, disciplinados, pacientes y trabajan en equipo. Eso vale más que tener una escuadra de divas que trabajan juntos 3 días al año y se confían en la inspiración.

Sin embargo yo iba al siguiente punto: es irritante toda la cobertura que se le hacen a esos tipos, es irritante cómo la gente se emociona con ellos y ELLOS son irritantes. Parece que no le echan ganas aunque ganen más de lo que yo ganaré jamás; me pone de malas su actitud que no es profesional porque les pagan unos sueldazos y no los desquitan.  Frustra bastante que no le echen ganas.

Finalmente, aquí entre nos, podríamos trazar una comparación entre estos monigotes y el estado del país: caído, sin rumbo, sin saber qué hacer y yéndose al caño.  CHALE

Y eso que voté por el Calderas y lo apoyo…pero..

CHALE.

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